
Me encanta hablar con mis amigos y que, subjetivamente, me regaloneen como sólo ellos saben hacerlo. Para ellos siempre tengo la razón, siempre soy la víctima y la persona más bacán del mundo. Me malcrían, como jamás lo hicieron mis padres (jajajá), y me gusta.
El mundo no sería lo mismo sin ellos porque estaría lleno de personas bajoneadas y sin horizonte porque no hubo nadie que se lo presentara. Es fácil decir, sí, amiguitos, cómo no, pero es algo mucho más allá, son gente enviada con un fin a cada vida. Con cada mundo distinto, tantas palabras, conversas y disparates uno aprende a compartir cosas más profundas que no se atreve a decir en la casa, porque puede que llegue el reto de la mamá ofuscada o del padre preocupado.
Qué lindo es ver a gente anciana con amigos de la juventud, es cierto que peinan la muñeca (y brígido) pero saben a lo que se refieren porque pasaron toda una vida juntos. Lindísimo.
Gracias amiguitos, la vida no sería lo mismo sin ustedes :) (sería refome, tendría que hablar con mi gata)

eres una amiga genial
ResponderEliminarpuedo hablar cn tu gata un dia?
jajajaja, pero claro, es tan paciente!
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