A los 13 la vida es otra cosa. los problemas son más intensos y sufrís más y volás. Está claro que es una edad de mierda porque no sabís qué sentir nunca. Todo es raro, todo es guata. Igual es rico porque la inocencia pasa a ser lo que guia la cabeza.
Pero, hueón, hoy tenemos 23. son 10 años más y no tolero, de verdad que no, vivir estupideces que, se supone, quedaron en esa tierna pubertad alborotadora. Se supone que uno a los 23 tiene algo armado, algún atisbo de vida más real y certero, no esa hamalgama de webeos que tengo ahora.
Siento que he vivido todo a tiempo, pero me enerva ser arrastrada involuntariamente a esas dinámicas pendejas de 13 años.
siento que no lo merezco.
daniela muyenojada j.
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